lunes, 23 de mayo de 2011

Hacia dónde va la democracia?

Cada día me sorprende más la influencia en las personas de las llamadas "redes sociales". Y es que claramente son una red que aglutina, convoca y generaliza. Nos reune, pero también nos hace iguales. Arrastra de cierta forma nuestra ignoranacia. La información es el puente ideal entre el descontento y el desconocimiento, y las llamadas "redes" son hoy una fabrica bastante interesante de llevar acabo aquello.
La politica no está ajena, claramente, a aquello, y como puede obeservarse en distntos lugares del mundo, son hoy un factor determinante en la "civilidad" de una sociedad.
Casos como los que actualmente suceden en la zona árabica dan nota de que incluso penetra en sociedades cerradas y menos tolerantes al libre pensamiento. Derrocando gobiernos autoritarios de muchos años e incluso dinasticos. Pero la rebeldia que se ejecuta en ciertos lugares del mundo, difiere obviamente de la rebeldia en zonas democraticas. ¿Es esto una contradicción? Por cierto.
La democracia parte de ciertos supuestos: Igualdad ante la ley, libertad de opinion, prensa, individual, la dignidad humana, el respeto a la minoría, a la diversidad, el bien común, etc. Las manifestaciones son por ende, un "activo" de la democracia, pero también un serio pasivo para el gobierno de turno (Lo complica, lo hace parecer inhumano, tendencioso, sordo; y por otra parte agudiza el descontento de otros estamentos y el lumpén hace de cada convicatoria un paraiso de piedras y violencia). En ese escenario, la seguridad pública es su único escudo para detener y denostar las diferentes manifestaciones que se acarreán. Pero lo que antes era producto del convencimiento de diferentes grupos de interés y de presión que se acotaban a sus rubros respectivos, hoy se tienden a desarrollar de forma conceptual y precisa en ciertas materias que como bola de nieve, aglutinan a las personas de diferentes áreas. La masividad es hoy un punto central de la cuestión.
Pero, ¿qué obtiene la democracia con todo esto? Desde un punto de vista positivo, el empoderamiento de las personas hace de todo esto, una sociedad activa, fuerte y protagonista. Pero desde el otro prisma, hace inutil y hasta de cierta manera carente de movilidad a los gobiernos de turno que deben reevaluar cuanto proyecto importante aparesca ante la magnitud mediatica y el despretigio obtenido por la clase dirigente ante cada uno de estos eventos.
Para mi, la tendencia debe llevar a una reforma politica inminente. La participación ciudadana se hace necesaria. Ni siquiera desde un punto de vista ideológico, no, simplemente es fruto del pragmatismo de mi convencimiento. Creo es la única propuesta sensata que lograría acallar de cierta manera la "protesta en la calle". Por lo tanto, es hoy necesario una reforma que apunte inevitablemente a una estructura plebiscitaria permanente, activa y real. Los fundamentos de la democracia hoy se ven en tela de juicio, porque el caracter jerarquico de todo ordenamiento hoy se ve expuesto día tras día, y es algo de lo cual no se tiene retorno.
La sociedad hoy quiere ser escuchada, quiere participar en el debate, no quiere represantes a distancia, quiere ser consecuente con su pensamiento y su manera de ver las cosas. En este contexto, la desconfianza hacia los politicos "profesionales" es una realidad, a ellos se les asocia a intereses mezquinos de poder, sujetos de lobby y otros aspectos que minaron la confianza en ellos. Es cierto, abriremos la válvula para que los convecimientos vengan de lado y lado, y por otros frentes. Pero al menos, la relación directa entre el contexto de lo permitido y lo prohibido (El marco legal y la sociedad a crear) será fruto de un debate en el cual, al menos en teoria, la gente se sentirá parte, soberana.
La realidad indica que la gente quiere expresarse, decidir, sentirse fuerte.
Los debates a cómo realizar esto, las materias plebiscitarias, etc. son una discusión a iniciar, pero no a obviar, ese seria un error y el descalabro de todo. Ya lo estamos presenciando, aunque algunos fervientes democratas tengan orgasmos con la gente reclamando por sus derechos, lo que debe hacerse no es celebrar el descontento ciudadano, por el contrario, es hacer efectiva una institucionalidad para que el descontento cuidadano, la paz social y el funcionamiento de la gobernabilidad sean efectivos.
Finalmente no olvidemos, que el marco de la democracia protege a la minoría, pero quien gobierna y debe gobernar es la mayoría, es el fruto procedimental por antonomasia de la democracia.
La democracia debe ser un puente de dialogo, no un discurso de gritos. El valor de la participación y el respeto a la institucionalidad deben ser elementos a considerar y revalorar nuevamente.

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