Cada día podemos ver como las mujeres se han ido poniendo frias y calculadoras, cerebrales. Cada día podemos ver que los hombres nos ponemos más inseguros, tendientes a la insatisfacción personal por el simple hecho de acrecentar el placer de la mujer.
La liberalidad con la que se asemejan hoy las mujeres a los hombres, el placer por el deseo, lo oculto, y esa cada vez más maniatica manera de parecerse a los hombres: Yendó incluso a un punto de vista más allá, haciendo todo desechable y otorgandole una divinidad casi patetica al tiempo, me ha ido produciendo una profunda decepción.
Añoro ver a las señoritas, a las mujeres delicadas, que confiaban en sus sentimientos, que le otorgaban a la vida un paralelo de romanticismo y esperanza. Y también añoro a los hombres seguros, que estaban dispuestos a dejar la vida por el corazón de una mujer, por el respeto de ellas, por el valor hacia ellas...Hoy el hombre moderno es sensible, afeminado, inseguro y lloron, no lucha por nadie, y desecha incluso sus propios sueños por la comodidad de la estabilidad a corto plazo. La mujer es igual, tan insegura, que se asemeja al peor perfeil de los hombres, ese hombre que juega con su cuerpo y su conciencia, hoy las mujeres han pasado a ser "locas", han dejado de ser algo por lo que algunos pensabamos perseguir, sus cuerpos están manchados, no de heridas de la vida, sino de mugre en besos de la noche y bocas mal olientes. Pero bueno, han ganado los peores y las feas, para los demás, mientras aparecen las señoritas, seguiremos viendo fútbol y aprovechandonos de las nuevas mujeres modernas, que nos hacen seguro, la vida sexual harto más facil y el corazón mucho más solo.
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