jueves, 23 de junio de 2011

El arte de tirar...la talla.

En este mundo lleno de protestas, reclamos y exigencias al de "al lado". En esta vida caótica en que todo se resume en la pega, el éxito y aprovechamiento del tiempo. Hoy, cuando ser gordo es un problema, la salud es la ética y ser serio es un "don". Cuando pensamos en todo aquello que nos indigna, al ver lo injusto en la sociedad y la propia vida, al ver que las cosas que no merecemos llegan y las que queremos ni siquiera se asoman a decirnos "hola", al apreciar que la política es una suerte de embudo gástrico, los sueños una perdida de tiempo y las cosas lindas sólo retratos de un paseo de 12 días o imágenes de un futuro cada vez más etero. Al ver que hemos construido una vida en que todo lo importante nos angustia por su ausencia, al darnos cuenta que ni las mujeres están floreciendo ni los hombres seguimos siendo masculinos, al imaginarnos el amor como una pasión de 10 minutos más que una historia sin final aparente. Al averiguar que realmente todo, pero realmente todo es fútil y vago, es cuando el arte de tirar la talla cobra sentido.
Tirar la talla nos repercute de alegría, es un bálsamo a diario y gratuito. Muestra nuestro desenfado por las formas y el lado oculto de nuestra inteligencia.
Tirar la talla es un medio de conversación, una forma de adaptarnos a los grupos y momentos. "La talla" nos hace pensar y cuestionarnos muchas cosas.
Está la talla idiota, sin sentido. Pero coexiste el humor negro, el doble sentido, la imitación, la broma justa y precisa o la verdad que duele y la disimulamos como tarados. La talla es un vehiculo de felicidad y también un fin para hacer de los días algo agradable y recobrar la vitalidad de lo espontaneo. Probablemente la talla sea el elemento más humano que nos va quedando, porque nos muestra como idiotas, como animales y como genios en un mismo sitio.
Finalmente ante la intranquilidad de la vida moderna, podemos seguir al más grande de todos, Nietzshe, quien dijo: "La risa es un ser malicioso, pero de conciencia tranquila." Y la talla, es un medio perfecto para lograr la risa, ya sea en el momento o en los dias venideros, porque si de una cosa estoy seguro, es que una buena talla logra hacer reír hasta el mayor de sus damnificados.

viernes, 17 de junio de 2011

Los milagros existen si es la U quien lo busca.

Debo reconocer que mis emociones de frustración sobre la primera final fueron alarmantes. Mis expectativas para doblegar la adversidad me supero y creí que ya todo estaba perdido. ¿Eso me hace mal hincha? tal vez, ¿Eso me hace menos Hincha? No creo. Las razones del fanatismo no van en cuenta en los milagros a considerar, van principalmente en el "aguante", en el apoyo incondicional, en el amor por la camiseta y en la nula idea de reciprocidad. El Hincha debe estar, con o sin fe, debe estar, y yo estuve ahí, fui parte de los 18 mil hinchas azules que van a marcar parte de un pedazo de historia glorioso, y sin duda, inolvidable.
Llegamos al estadio con la idea de provocar un desbarajuste gigante a la normalidad.

Por un lado caminaban con exceso de triunfalismo miles de "rubiecitos" con la polera cruzada, por momentos me sentía en el INTERESCOLAR DE ATLETISMO, y es que la católica más allá de los estigmas sociales, es un equipo de "pijes". Por el otro una turba de azules desafiantes, sin la verborrea habitual, pero con las ganas intactas de machacarle un buen "derechazo" a la historia.
Nosotros que teníamos entradas para marquesina, hicimos el intento de entrar a la galería, esa fue una primera gran señal. Los guardias privados contratados por las "monjas" reacios en sus formas y con mentes "castrenses" diminutas no sopesaron nuestras ganas y nuestro estilo, nos negaron estar con la barra, con los incondicionales, con aquellos que conmueven por su fidelidad, por su canto desgarrador, con ellos, que tras el 0-2 del primer partido en tan sólo dos horas agotaron las entradas disponibles, con ellos que siempre han sido ninguneados por la prensa, omitidos en importancia, devaluados injustamente.
Ellos levantaron al equipo, ellos son quienes ganaron en primera instancia este campeonato, uno de los más lindos que se tenga recuerdo. Los de abajo es el reflejo del poder de la gente. Nunca abandonaron, soportaron, estimularon, dieron una cátedra de lo que es ser de la U, de lo que son los de abajo y la diferencia que hay entre nosotros y los demás.

Al entrar hicimos un grupito de "picantes" en la zona baja de marquesina, pegados al costado sur nos ubicamos un grupo de no más de 50 azules. Rodeados de bullangueros burgueses y monjas reaparecidas, con ceño adusto, papa en la boca y extrañados ante el smog ñuñoino. Éramos una rareza, pues eran más y lo hacían saber. Coreaban uno que otro CE A TO LE I con la vergüenza que les da no ser participes de lleno en este deporte popular, sus sueños no van de la mano con el fútbol, sus hijos no serán futbolistas, a lo más un par de acciones y decir en el matrimonio de la tarde, "Fui a ver a la cató". Nos exigieron sentarnos...duramos 2 minutos sentados, segunda gran señal.

El partido fue siempre de la U, no hubo dudas, mientras ellos golpeaban, la U se volcaba en terreno ajeno, y llegaba y atacaba. Curiosamente Católica cada vez que atacaba hacia daño, daba miedo, pero son cagones, y sus hinchas no cantaban, su DT sólo miraba, sus jugadores se arropaban...En la U, sus jugadores ponían la pasión, el dt su convicción, nosotros la garganta. Todos unidos, decíamos "nosotros amamos a este equipo, amamos el fútbol, somos la U...uds, no nos ganan".
El partido fue electrizante, tuvo de todo, la desesperación de católica condujo a que nosotros nos entusiasmáramos, y la U no perdono. Fue un equipo grande, con mística, "dame una y te clavo", se asustaron, nos dieron el campo de juego.
Le dije a Juanjo, quien llego con mucha más fe que yo, Lo ganamos. Él estaba convencido. 2-1 el primero tiempo. Al baño.
En el baño éramos sólo gente de la U, tomando agua, gargantas cansadas...los cruzados, meando.

Llegó la noche, pitó Osses, arrancaron los últimos 45 minutos (en rigor, 49)...todo fue rápido, jugadón de Canales...Penal...gooool... "salta en el tablón, salta en el tablón, que vamos a salir campeón" el estadio rugia por todos lados, la fuerza de la azul era impresionante. católica echado atrás, la U atacando, jugada de Canales que abre a la izquierda, Puch que hace jueguito, (una de Puch, una de Puch, con una estamos...) dispara, ...Canales toca...adentro...goooooool!!! fue explosión, fue locura. Mi alma se desarmaba en ese instante y ya no había nada importante en mi vida más que esa cancha, ese momento, lo que estábamos logrando.
Católica seguía pegando, nosotros perdiéndonos goles...y es que ser de la U implica sufrir hasta el final. Fatigaba el tiempo, la voz no salía y la emoción era trastocante. "que se acabe, que se acabe" la tensión que sentíamos era enorme, pero lo íbamos a ganar.

Pitazo final...La U campeón, lo dimos vuelta, jubilo que resonó en todas las células de mi cuerpo, atrás los hinchas cruzados salían "puteando" y exagerando la magnitud de la presencia referil, nada más alocado. Nosotros estábamos ahí, viviendo algo inexplicable, que sólo se llega a entender cuando los de abajo dice: "mis hijos serán del bulla antes que abra los ojos..."

Todos a celebrar, Pepé Rojas levantaba la copa, la tercera y última señal, somos la U y con el Bulla siempre todo es posible. Lección de vida para mi, que suerte aprender de esta manera.

Somos la U, somos la U…

miércoles, 1 de junio de 2011

Tabú con aroma de humo y forma de cigarrillo.

Sabido es que en la actualidad se ha ido apartando, de manera sistemática en nuestras percepciones públicas, la imagen del cigarrillo. Y con cada vez mayor fervor cada "figura de humo" se ha tornado en una especie de soga sanguinaria y espuria.
Mi temor ante este "sanitarismo" elocuente es que el miedo a esta imagen del mal en la que se ha convertido el cigarrillo, llegue a extremos tales, como muchos ya lo hacen, en que se estigmatice de tal manera a los fumadores y al cigarro, como "entes" ambos de una consideración ignomiosa y pervertida dentro de lo que es sano, bueno y deba ser público...
Y mi temor apunta no a que se lleve al extremo de encerrar en piezas aisladas a los sujetos que "aún" no abandonan tan denostable conducta, eso va pasar inevitablemente, si no que mi temor es que se encierren en aquellas piezas sin luz gran parte de nuestra cultura y nuestro pasado, nuestro presente y nuestro arte.
Y esto no es algo tan irrisorio y lejano, puesto que si ya se han apartado obras que van en contra del consenso social (ej: obras de niños desnudos) bien podría pasar lo mismo ante una situación tan perversa y dañina como es el fumar y tirar humo de alquitrán y tabaco.
Quitaríamos del cine toda escena que sea evidente en que aquella requiere de un puchito, y claro, después de una relación amorosa (no lo son todas, pero bueno, da el punto) es inevitable que al menos uno de los dos tenga un cigarro entre los dedos (el momento de la pausa, el regocijo o también de la culpa), o en aquella escena en que el escritor no encuentra las palabras a su vida gimiendo en llanto y se alcoholiza, o cuando se le ofrece un cigarro al herido en batalla, al soldado, o cuando dos niños se reúnen debajo de un puente a realizar sus primeros escapes de rebeldía, o el erótico modo en como una mujer teñida de rojo en sus labios acaricia el filtro de un cigarro... y observa con detención el momento de su ataque.
Adiós a las boquillas, a las películas en blanco y negro, a forrest gump y el teniente Dan...
Adiós a numerosos cuadros de monet, bacon, y ni hablar de la serie sobre luckystrike de keitj Haring...
La palabra pipa ya no existirá, tal vez la palabra cigarrillo será tan abominable como holocausto... y qué hablar de Sherlock Holmes y toda su literatura misteriosa acompañada con unas cuantas hojas de tabaco.
Y si...podría comenzar un nuevo tabú con aroma de humo y forma de cigarrillo y con ello desaparecer gran parte de lo que somos y hemos sido.