miércoles, 1 de junio de 2011

Tabú con aroma de humo y forma de cigarrillo.

Sabido es que en la actualidad se ha ido apartando, de manera sistemática en nuestras percepciones públicas, la imagen del cigarrillo. Y con cada vez mayor fervor cada "figura de humo" se ha tornado en una especie de soga sanguinaria y espuria.
Mi temor ante este "sanitarismo" elocuente es que el miedo a esta imagen del mal en la que se ha convertido el cigarrillo, llegue a extremos tales, como muchos ya lo hacen, en que se estigmatice de tal manera a los fumadores y al cigarro, como "entes" ambos de una consideración ignomiosa y pervertida dentro de lo que es sano, bueno y deba ser público...
Y mi temor apunta no a que se lleve al extremo de encerrar en piezas aisladas a los sujetos que "aún" no abandonan tan denostable conducta, eso va pasar inevitablemente, si no que mi temor es que se encierren en aquellas piezas sin luz gran parte de nuestra cultura y nuestro pasado, nuestro presente y nuestro arte.
Y esto no es algo tan irrisorio y lejano, puesto que si ya se han apartado obras que van en contra del consenso social (ej: obras de niños desnudos) bien podría pasar lo mismo ante una situación tan perversa y dañina como es el fumar y tirar humo de alquitrán y tabaco.
Quitaríamos del cine toda escena que sea evidente en que aquella requiere de un puchito, y claro, después de una relación amorosa (no lo son todas, pero bueno, da el punto) es inevitable que al menos uno de los dos tenga un cigarro entre los dedos (el momento de la pausa, el regocijo o también de la culpa), o en aquella escena en que el escritor no encuentra las palabras a su vida gimiendo en llanto y se alcoholiza, o cuando se le ofrece un cigarro al herido en batalla, al soldado, o cuando dos niños se reúnen debajo de un puente a realizar sus primeros escapes de rebeldía, o el erótico modo en como una mujer teñida de rojo en sus labios acaricia el filtro de un cigarro... y observa con detención el momento de su ataque.
Adiós a las boquillas, a las películas en blanco y negro, a forrest gump y el teniente Dan...
Adiós a numerosos cuadros de monet, bacon, y ni hablar de la serie sobre luckystrike de keitj Haring...
La palabra pipa ya no existirá, tal vez la palabra cigarrillo será tan abominable como holocausto... y qué hablar de Sherlock Holmes y toda su literatura misteriosa acompañada con unas cuantas hojas de tabaco.
Y si...podría comenzar un nuevo tabú con aroma de humo y forma de cigarrillo y con ello desaparecer gran parte de lo que somos y hemos sido.

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