jueves, 14 de abril de 2011

y llego un día...

Necesitaba guardar silencio. Era un momento en el que muchas cosas se me venían a la mente, recuerdos, muchos recuerdos. Fue muy emocionante.
Sólo estaban quienes quisieron estar, fue agradable que el punto de referencia fuera escaso y que las preguntas y felicitaciones posteriores sólo duraran unos cinco minutos. No es de amargo, sólo que era mi momento.
Me siento como en un bar en el que la música solo es un telón de fondo, y yo ahí observando que lo logré, a pesar de muchas miradas escépticas, conmigo mismo abortándome sin descaro. No todos me tuvieron fe, y era normal. Me alegro no haber decepcionado a quienes siempre creyeron en que me la podía.
No todo fue sencillo, pasaron miles de cosas durante estos años, pero cumplí. Ahora sólo me queda seguir adelante, con un animo invencible y una voracidad por comerme el mundo que hasta a mi me sorprende.
Aún es pronto para romper con el silencio, la emoción sigue presente, sin embargo hay que romperlo, hay que continuar, esto recién comienza.

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