viernes, 1 de abril de 2011

Traspié de momento

Hoy pensé, mientras recibía sin disimulo de alegría mi nueva oficina, dos cosas que aún faltaban.
La primera, tener un buen y nítido sueño, de aquellos que al despertar uno logra recorrerlos sin percances ni vacíos, cuando la mañana es un paso más; y la segunda, reírme, no parar de reírme a destajo, no por problemas ajenos o de lo ridículo que a veces me resultan las cosas (algo permanente), más bien sólo reírme hasta cansar mis mejillas y remover mi estomago.

Curioso pensar eso en un gran momento, ¿habla de lo incombustible qué sería la inconformidad? o quizás, ¿sólo sea algo realmente deseado desde lo más interno, cuando se exponen los logros y tan cerca aparecen las necesidades de verdad?

Algo rescate de todo esto, y es que tengo claro de que manera seré feliz esta noche.

Ps: hace mucho tiempo estaba queriendo volver a tener un sueño que mantuve por años, hoy una compañera, adicta a las profecías de los sueños y las premoniciones (o sea, una verdadera mina... acto indesmentible de la esencia de las mujeres!) me señalo con gracia, que la repetición de sueños no es un buen síntoma, al contrario, es la mantención de un trauma o neurosis no aliviada... mi sueño era que tenia la capacidad de volar al forzar mis piez con el suelo o los techos de las casas, era un sueño bastante la zorra, aunque claramente hay algo de cierto en lo que me decía esta mujer, ¡Y ES QUE FUE CON UNA CARA DE CONVENCIDA!. Mi conclusión tiene dos aristas, o yo inconscientemente soy un masoquista que quiere volver a los ruedos y tormentos del pasado, o tal vez, algo de cierto había en que yo si podía volar... me quedo con la ultima opción.

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