Se suele confundir con esa candidez propia de una provincia Romana, aquello que los audaces llaman "esferas de acción", entre lo público y lo privado. Se dice que las ideas propias, la personalidad, las fuertes convicciones de cada quien se ven mermadas ante la postura de lo público que las rechaza e invita a suprimir.
Era de esperar por cierto que algunos salgan vociferando contra esto, en especial, los conservadores del "barrio alto" en general.
Pero estan confundidos, la diferencia entre lo público y lo privado no es precisamente "enmudecer" las ideas divergentes. En lo que se contraponen es que lo público es indispensablemente general y abstracto, y una idea o convicción privada no lo es. Por tanto, más allá de la esquizofenica pretensión Kantiana de universalizar la moral personal, lo que una "esfera Pública" busca es regir una dimensión colectiva, que precisamente de libertad para administrar las creencias personales al gusto de cada quien.
El problema en general radica en los llamados temas valoricos, pero es precisamente en esos temas cuando podemos ver con mayor y mejor claridad la diferencia , la sana diferencia entre uno y otro.
Quienes pretendan regir los destinos de un colectivo a partir de modelos valoricos únicos y predeterminados, estan faltando a la idea matriz de la libertad, más allá de la aparente "buena intención" democratica de convencer con sus ideas. La ley no esta hecha para juzgar que moral es superior, o sea más útil, esta hecha para la justa convivencia de personas diferentes en una sociedad compleja.
Bienvenida sean las diferencias, pero entendamos que lo público es lo público, y lo privado queda para sus familias, mentes y corazones.
Una Persona que entra a la vida pública debe saber eso, más allá de tener sus legitimas creencias, pero la libertad de los demás es el principio de la modernidad y la base de todas las guerras que alguna vez tuvieron sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario